La iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo o de San Miguel de Liño (en asturiano, Samiguel de Lliño), dedicada a San Miguel Arcángel, fue construida por el rey Ramiro I en el monte Naranco, en los alrededores de Oviedo (Asturias, España). Se encuentra a escasos metros de Santa María del Naranco. Posiblemente es la que, según la crónica Albeldense, este monarca mandó a construir junto a sus palacios, con función de iglesia palatina. En principio pudo estar dedicada a Santa María y San Miguel. Declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1985, en enero de 2009, se advirtió de un inminente derrumbe de la estructura y de un casi irreparable deterioro en general y por parte de las pinturas debido a la gran humedad que la asolaba. En el año 2011 se llevaron a cabo unas obras de restauración.