La Cueva de Salamanca es un enclave legendario de la ciudad de Salamanca (España) donde, según la tradición popular, impartía clase el Diablo. Dicha cueva se corresponde con lo que fue la cripta de la ahora inexistente iglesia de San Cebrián. Miguel de Cervantes dio un tratamiento burlesco a la leyenda en su entremés La cueva de Salamanca (1615). El novohispano Juan Ruiz de Alarcón, muy aficionado al esoterismo, y que conoció a Miguel de Cervantes y su entremés, publicó la comedia La cueva de Salamanca, en la que niega que en la cueva se practicasen las artes oscuras. También es mencionada en un poema de Walter Scott, The Ride to Melrose: Es igualmente citada en Disquisiciones mágicas, del jesuita Martín del Río. La tradición se trasladó a Hispanoamérica, en varios de cuyos países se denomina salamancas a los antros donde brujas y demonios celebran sus aquelarres. Washington Irving, en su relato El soldado encantado, incluido en Leyendas de la Alhambra, también menciona la cueva.
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