El Grado en Trabajo Social forma profesionales que intervienen ante situaciones de dificultad, exclusión o vulnerabilidad social: dependencia, pobreza, violencia de género, menores en riesgo, discapacidad, salud mental, adicciones, mayores, sinhogarismo o migraciones. No es una carrera teórica de despacho: el trabajador social hace diagnóstico social, elabora planes de intervención individual y familiar, gestiona recursos (prestaciones, ayudas, plazas en residencias o centros de día) y deriva entre servicios. Es una profesión regulada con colegiación obligatoria para ejercer (Ley 10/1982 y Ley 2/1974 de Colegios Profesionales).
El plan de estudios mezcla bases de ciencias sociales (Sociología, Psicología, Antropología Social, Ciencia Política) y jurídicas (Derecho, Fundamentos Jurídicos, estructura del Estado) con la materia propia: Bases Teóricas y Metodológicas del Trabajo Social, Trabajo Social con individuos, familias, grupos y comunidades, y el sistema de Servicios Sociales en España y Europa. También se estudian Estadística aplicada y Métodos y Técnicas de Investigación Social, que para muchos estudiantes son las asignaturas más áridas porque vienen de un perfil humanístico.
Lo distintivo del grado es el peso de las prácticas externas (Practicum): en muchas universidades superan los 40 ECTS y se realizan en servicios sociales municipales, hospitales, ONG, fundaciones, centros de menores o residencias. El cuarto curso suele combinar Practicum y Trabajo Fin de Grado (TFG). Es una titulación de demanda alta y nota de corte generalmente moderada (la mediana real en la BD es 5,0; el máximo, la URJC, 8,71), con un amplio sistema público de servicios sociales que es el principal empleador.