El Grado en Veterinaria forma profesionales sanitarios capaces de prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades en animales, además de velar por la salud pública a través del control de los alimentos de origen animal, la sanidad animal y el bienestar animal. Es una profesión sanitaria regulada y armonizada a nivel europeo (Directiva 2005/36/CE), lo que obliga a que el plan de estudios cubra una larga lista de competencias clínicas y de salud pública comunes en toda la UE. Por eso, a diferencia de la mayoría de grados, dura 5 años (300 ECTS) en vez de 4.
Los estudios combinan una base sólida de ciencias básicas (anatomía, histología, fisiología, bioquímica, microbiología) con una parte clínica intensa: medicina interna, cirugía, reproducción y obstetricia, diagnóstico por imagen, anatomía patológica, farmacología y parasitología. Una característica propia es que todo esto se estudia para múltiples especies muy distintas (perro, gato, caballo, vacuno, porcino, ovino, aves, exóticos), lo que multiplica el volumen de contenidos frente a una carrera de medicina centrada en una sola especie.
La formación no se limita a la clínica de animales de compañía (la salida más visible). Incluye con fuerza la producción animal y la nutrición, la higiene y seguridad alimentaria (inspección en mataderos, control sanitario de alimentos), la epidemiología y el control de zoonosis. En el último curso se realizan prácticas tuteladas (rotatorio) en hospital clínico veterinario, granjas, mataderos y laboratorios, más el Trabajo Fin de Grado.
Es una carrera vocacional con notas de corte altas en las universidades públicas (entre 11,17 y 12,08 sobre 14 en 2025, según los datos de la BD de Franky), pocas plazas públicas y una alternativa privada considerablemente más cara (entre 11.900 y 19.900 euros el primer año).