El Casco Viejo de Vigo, también denominado Casco Vello de Vigo en documentos oficiales, es la parte más antigua de la ciudad correspondiente al primitivo asentamiento urbano. Está constituido, a grandes rasgos, por la parte de la ciudad localizada en el interior de la antigua muralla medieval, construida en el año 1656 como medida de protección frente a las invasiones, sobre todo marítimas por parte de corsarios y terrestres desde Portugal. Aunque la mayor parte de la estructura fue derruida en 1858, todavía se conservan algunos fragmentos, así como dos construcciones que formaban parte de ella: el castillo de San Sebastián y la fortificación del Castro. Entre los monumentos y lugares singulares, destacan la Concatedral de Santa María de Vigo, las plazas de la Constitución, A Pedra o la Puerta del Sol, así como multitud de edificios civiles de estilo modernista ecléctico. El centro histórico de la ciudad posee una gran riqueza arquitectónica y conserva numerosos restos de las épocas medieval, moderna y contemporánea. Fue declarado bien de interés cultural como conjunto histórico artístico en 2006 por la Junta de Galicia.
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