El Grado en Antropología Social y Cultural estudia la diversidad humana: cómo distintos grupos organizan su vida social, su economía, su parentesco, su política, sus creencias y sus rituales en contextos espaciales y temporales muy diferentes. No se centra en restos materiales (eso es Arqueología) ni en la mente individual (eso es Psicología), sino en los significados y prácticas compartidas que estructuran cualquier sociedad, desde una aldea rural hasta un barrio multicultural, una empresa o una comunidad online. Su herramienta distintiva es la etnografía: el trabajo de campo prolongado basado en la observación participante, las entrevistas en profundidad y el análisis cualitativo de datos.
El plan de estudios (240 ECTS, 4 años) combina teoría e historia antropológica (de los clásicos como Malinowski, Boas o Lévi-Strauss a las corrientes actuales), áreas temáticas (antropología económica y ecológica, sistemas de parentesco y relaciones de género, estructuras políticas y jurídicas, creencias, religión y ritual, sistemas simbólico-cognitivos) y una fuerte carga metodológica: métodos y técnicas de investigación, etnografía y análisis cualitativo de datos, y análisis cuantitativo de datos. En los planes de universidades como la de Granada, Sevilla o la UAB el cuarto curso culmina con prácticas de trabajo de campo, un taller de escritura etnográfica, prácticas externas y el Trabajo Fin de Grado.
Es una titulación de la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas con perfil muy próximo a Humanidades. Su sello es la mirada crítica y comparativa sobre lo que damos por evidente ("lo natural", "lo normal") y la capacidad de entender a las personas en sus propios términos, una competencia cada vez más demandada en cooperación, intervención social, gestión de la diversidad, patrimonio y, de forma emergente, en investigación de usuario (UX research) e investigación de mercados.
Conviene saber desde el principio que es una carrera vocacional con una salida laboral difusa: no hay una profesión "antropólogo" claramente definida en el mercado privado español, por lo que la empleabilidad depende mucho de la especialización complementaria, los idiomas y la iniciativa para reconvertir el perfil hacia nichos concretos.