El Grado en Bioquímica estudia los procesos químicos y moleculares que sustentan la vida: cómo las proteínas, los ácidos nucleicos (ADN y ARN), los lípidos y los carbohidratos se sintetizan, se degradan y se regulan dentro de la célula. Es una titulación de la rama de Ciencias, fuertemente experimental, situada en la frontera entre la química, la biología molecular, la genética y la fisiología. A diferencia de Biología (más amplia y organísmica) o de Química (centrada en la materia inerte y la síntesis), Bioquímica se especializa en el nivel molecular de los seres vivos: enzimología, rutas metabólicas, señalización celular, biología estructural y, cada vez más, biología de sistemas y técnicas ómicas.
El plan de estudios (4 años, 240 ECTS) arranca con una base dura de Química General, Química Orgánica, Física, Matemáticas/Estadística y Biología Celular, y a partir de segundo se vuelca en lo propio de la disciplina: Bioquímica Estructural y Metabólica, Enzimología, Biología Molecular, Genética, Microbiología, Inmunología, Biología del Desarrollo y Fisiología. Hay una carga muy alta de prácticas de laboratorio donde se aprenden técnicas reales: electroforesis (SDS-PAGE, Western blot), PCR y qPCR, clonación, cultivos celulares, cromatografía (HPLC, FPLC), espectrofotometría, ELISA y, en los cursos altos, secuenciación, CRISPR o análisis bioinformático.
La salida natural es la investigación (biomédica, biotecnológica, farmacéutica), pero también la industria (control de calidad, I+D+i, asuntos regulatorios en farma, alimentación, cosmética), el diagnóstico clínico hospitalario (vía residencia BIR) y la docencia. Conviene saber desde el principio que es una carrera muy orientada al laboratorio y a la ciencia básica: buena parte de las salidas con más recorrido pasan por hacer un máster y, a menudo, un doctorado.