La Criminología es una ciencia social interdisciplinar que estudia el delito, el delincuente, la víctima, el control social y la reacción de la sociedad y del sistema penal ante la criminalidad. No es Derecho ni Psicología, aunque bebe de ambas: combina Derecho Penal y Procesal, Psicología criminal y forense, Sociología de la desviación, Estadística y Metodología de investigación social, Política criminal y Medicina legal. El objetivo es entender por qué se delinque, cómo prevenirlo y cómo tratar tanto a quien comete el delito como a quien lo sufre.
Durante el grado se aprende a analizar datos delictivos (mapas del delito, series temporales, encuestas de victimización), a redactar informes periciales y criminológicos, a evaluar el riesgo de reincidencia, a diseñar programas de prevención (situacional y comunitaria) y a manejar el marco penal y penitenciario. Muchos planes ofrecen itinerarios de especialización: uno jurídico-social (Derecho Penal, Procesal, Sociología) y otro forense (Medicina Legal, Toxicología, Psiquiatría y Psicología forense).
Es una carrera con fuerte componente teórico-conceptual en los primeros cursos (teorías criminológicas, sistema penal) que se vuelve más aplicada en los últimos (análisis criminal, peritaje, prácticas). El gran reto de la titulación no es su dificultad técnica, sino su salida laboral: la profesión está poco regulada (apenas empieza a regularse en 2025-2026) y compite con perfiles de Derecho, Psicología y Trabajo Social por los mismos puestos, por lo que la empleabilidad como criminólogo puro es de las más bajas de la rama jurídica.