La Ingeniería Eléctrica es la rama de la ingeniería industrial que se ocupa de la generación, el transporte, la distribución y el uso de la energía eléctrica. A diferencia de la Ingeniería Electrónica (centrada en señales, circuitos integrados y sistemas digitales de baja potencia), aquí el foco está en la alta y media potencia: centrales de generación (hidráulica, eólica, fotovoltaica, nuclear, ciclos combinados), redes de transporte y distribución, subestaciones, máquinas eléctricas (transformadores, motores y generadores), instalaciones eléctricas de baja y alta tensión, electrónica de potencia y accionamientos. Es un grado habilitante para la profesión regulada de Ingeniero Técnico Industrial (especialidad Electricidad), según la Orden CIN/351/2009.
En los tres primeros cursos se construye una base potente de matemáticas (cálculo, álgebra, ecuaciones diferenciales, métodos numéricos), física (electromagnetismo, mecánica, termodinámica) y fundamentos de ingeniería (teoría de circuitos, electrónica analógica y de potencia, automática y control). A partir de ahí, las asignaturas se vuelven muy específicas del ámbito eléctrico: Máquinas Eléctricas, Sistemas Eléctricos de Potencia, Centrales y Subestaciones, Instalaciones Eléctricas (con el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión y el de Alta Tensión), Líneas Eléctricas, Generación de Energía Eléctrica y Energías Renovables.
El trabajo del egresado es muy tangible: dimensionar una instalación eléctrica de una nave o un edificio, calcular líneas y protecciones, proyectar la conexión a red de un parque solar o eólico, operar y mantener subestaciones, o trabajar en la planificación y operación del sistema eléctrico. Es una titulación con fuerte componente normativo (reglamentos, normas UNE) y de proyecto, donde firmar proyectos y certificados tiene valor legal una vez colegiado.
Es uno de los grados con mejor inserción laboral de España, impulsado por la transición energética: descarbonización, electrificación del transporte (vehículo eléctrico y su infraestructura de recarga), almacenamiento, autoconsumo y la fuerte expansión de renovables que vive el país.