Los Campos Elíseos fueron uno de los más ambiciosos y estériles jardines de recreo de Madrid del siglo XIX. Tuvieron su origen en una proposición hecha en octubre de 1860 por el empresario catalán José Casadesús al Ayuntamiento de la villa, y se construyeron en terrenos colindantes con la carretera de Aragón, prolongación de la calle de Alcalá (al inicio de la actual calle Velázquez). Fueron inaugurados en junio de 1864, y entre otras muchas atracciones, dispusieron de salón de conciertos y bailes, montaña rusa y plaza de toretes. Su popularidad empezó a declinar con la apertura al público en 1868 del vecino parque del Retiro (hasta entonces finca privada de la familia real española); comenzaron a desmantelarse en 1870 con la construcción del barrio de Salamanca). Lo último en desaparecer fue su modesta plaza de toros, en 1881. Su presencia en la vida madrileña de la segunda mitad del siglo XIX quedó reflejada en páginas literarias de Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas «Clarín», Emilia Pardo Bazán, Ramón Gómez de la Serna, Emilio Carrere o Pedro de Répide, entre otros muchos.
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