El Grado en Química es una titulación de la rama de Ciencias, de 240 ECTS y 4 cursos, que estudia la materia: su composición, estructura, propiedades y las transformaciones que sufre. Es una carrera marcadamente experimental: aproximadamente la mitad de la carga se reparte entre las cuatro grandes ramas clásicas (Química Orgánica, Química Inorgánica, Química Física y Química Analítica), y desde primer curso se acumulan muchísimas horas de laboratorio, donde se aprende a sintetizar compuestos, purificarlos, caracterizarlos y cuantificarlos con técnicas instrumentales (cromatografía HPLC/GC, espectroscopia UV-Vis, IR, RMN, espectrometría de masas, valoraciones, electroquímica).
Los primeros cursos tienen una base muy fuerte de matemáticas, física y química general, lo que sorprende a quien viene buscando solo "hacer experimentos". A medida que se avanza, el grado se especializa: termodinámica química, cinética, mecánica cuántica aplicada a la química, síntesis orgánica avanzada, química de coordinación, química industrial y, en muchos planes, optativas hacia bioquímica, química ambiental, ciencia de materiales o química farmacéutica.
No conviene confundirla con Ingeniería Química (orientada al diseño y escalado de procesos y plantas) ni con Bioquímica (centrada en la química de los seres vivos). El químico de grado domina la molécula y la reacción a escala de laboratorio, y trabaja en sectores como el farmacéutico, el alimentario, el cosmético, el de materiales, el energético, el medioambiental y el del control de calidad analítico. Es además una de las titulaciones que más se prolonga con máster y doctorado antes de la inserción plena.