Traducción e Interpretación es un grado de 240 ECTS (4 cursos) que forma profesionales capaces de trasladar mensajes escritos (traducción) y orales (interpretación) entre lenguas, con dominio avanzado de una lengua B (la primera extranjera, casi siempre inglés) y una lengua C (segunda extranjera: francés, alemán, árabe, italiano, chino, etc.), además de un perfeccionamiento exigente de la lengua A (español, y en su caso catalán, gallego o euskera). No es un grado de filología: el foco no es la literatura sino la transferencia profesional de textos y discursos, con sus técnicas, herramientas y normas de calidad.
A lo largo de la carrera se estudian fundamentos de traducción general y luego especializada (jurídica y económica, científico-técnica, audiovisual, literaria, localización de software y videojuegos), terminología, documentación aplicada, lingüística contrastiva, herramientas TAO (traducción asistida por ordenador: Trados, memoQ, memorias de traducción) y, en interpretación, las técnicas de enlace, consecutiva (toma de notas) y una introducción a la simultánea en cabina. Las universidades del archivo de entrada (Salamanca, Jaume I, País Vasco, Complutense, Rey Juan Carlos, Valladolid) comparten esta estructura, con variaciones en el catálogo de lenguas C y en el peso de la interpretación.
Es una titulación muy vocacional y de práctica intensiva: se traduce e interpreta desde primero, con muchas horas de trabajo individual fuera del aula. La salida natural no es solo "traductor": abarca localización, gestión de proyectos de traducción, revisión y posedición, subtitulado y doblaje, traducción jurada, interpretación de conferencias, enseñanza de idiomas y perfiles lingüísticos en empresas internacionales. Conviene saber desde el principio que el mercado está muy condicionado por el trabajo autónomo y, hoy, por la traducción automática neural y la IA, que han transformado el sector hacia tareas de posedición y especialización.