El Grado en Arquitectura Técnica forma a profesionales conocidos históricamente como aparejadores, habilitados legalmente para dirigir la ejecución de obras de edificación, coordinar la seguridad y salud en obra, elaborar mediciones y presupuestos, realizar peritaciones, tasaciones, certificados de eficiencia energética e inspecciones técnicas de edificios (ITE). Son el nexo técnico y económico entre el proyecto arquitectónico y su construcción real.
El plan de estudios se articula en torno a cuatro grandes bloques: construcción y materiales (tipologías constructivas, patología, sistemas de fachadas y cubiertas), estructuras (cálculo de hormigón, acero y madera), instalaciones (fontanería, electricidad, climatización, telecomunicaciones) y gestión técnica y económica (mediciones, presupuestos, planificación de obra, dirección facultativa). Además, se estudia normativa técnica (CTE, RITE, LOE), topografía, dibujo técnico y herramientas digitales como AutoCAD, BIM/Revit y software de presupuestación.
A diferencia del Grado en Fundamentos de Arquitectura (5 años + máster habilitante), la Arquitectura Técnica es un grado de 4 años con atribuciones propias directamente reconocidas por la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) de 1999 y el Real Decreto 686/2010. La colegiación en el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos es obligatoria para ejercer las funciones reservadas, según el Real Decreto 352/2025 (BOE-A-2025-9151).
La demanda de estos profesionales está fuertemente ligada al ciclo constructor: crece en épocas de expansión inmobiliaria y cae en las crisis. El sector vive en 2025-2026 un ciclo alcista impulsado por los fondos NextGenerationEU, la rehabilitación energética de edificios y la escasez de vivienda, lo que genera una demanda sostenida de técnicos de obra.