En España, lo que coloquialmente se llama "estudiar Arquitectura" se cursa hoy a través del Grado en Fundamentos de la Arquitectura, un título oficial de 5 años (300-330 ECTS) que combina tres mundos que rara vez conviven en otra carrera: el proyectual y artístico (proyectos arquitectónicos, composición, dibujo, urbanismo), el técnico-científico (cálculo de estructuras, física, instalaciones, construcción, mecánica de suelos) y el histórico-cultural (historia de la arquitectura, teoría, patrimonio). El alumno aprende a idear espacios habitables y a la vez a garantizar que se sostienen, se construyen y cumplen la normativa (CTE, accesibilidad, eficiencia energética).
El eje vertebral de la carrera son los talleres de Proyectos Arquitectónicos, asignaturas de carga muy alta donde se diseña desde una vivienda hasta un equipamiento urbano, con entregas ("críticas" o "correcciones") frecuentes ante un tribunal de profesores. En paralelo se cursan asignaturas duras de ingeniería estructural y de instalaciones que comparten temario con grados de ingeniería civil o de edificación.
Un punto CLAVE que distingue a esta titulación: el grado por sí solo NO habilita para ejercer como arquitecto ni para firmar proyectos. Para tener las atribuciones profesionales plenas (proyecto y dirección de obra de edificación) hace falta cursar después el Máster Universitario en Arquitectura (1-1,5 años, habilitante), regulado por la Orden ECI/3856/2007 y la Directiva europea 2013/55/UE. Por tanto, la formación real para ejercer son 6-6,5 años en total.